domingo, 19 de abril de 2009

Se fue…pero está!

Hace apenas unos días, miles de argentinos nos fundimos en una multitud para despedir a Raúl Alfonsín. A muchos nos invadió una sensación de incredulidad…se fue?
Se dijo que se despedía a quien fue el “padre de la democracia” y un “notable estadista”. Algunos consideraron que esa valoración era exagerada, pero era justa, por algo su figura aparece automáticamente ligada a los valores democráticos.
Fue realmente un padre para la democracia. La gesta iniciada en diciembre de 1983 no fue una simple restauración democrática permitida por un acto electoral convocado por un régimen agonizante, se trataba en realidad del inicio de una construcción de una democracia. Muchos argentinos comparten el mérito de haber luchado por la democracia, pero fue el liderazgo de Alfonsín el que logró instalar los valores democráticos en la mentalidad colectiva del país. Veníamos de sufrir una de las peores dictaduras del continente que, además de pisotear las leyes y la Constitución, dejó miles de desaparecidos, una economía arrasada y una deuda externa que ya se insinuaba como un pesado lastre para el desarrollo del país. Había que decirle Nunca Más a esas cosas, y había que hacerlo con mucho más que palabras. A diferencia de las transiciones acordadas que se sucederían en otros países, en este caso no habría impunidad, porque se puso en práctica el principio democrático de igualdad ante la ley para que nadie en el futuro pueda creer que puede estar por encima de ella. Así se derogó la ley de Autoamnistía, se creó la Conadep y se produjo el juicio a las juntas.
Injustamente se lo acusó de claudicación cuando dijo desde el balcón de la Casa Rosada:”la casa está en orden”. Pero esa acusación surgió de un análisis pequeño, además de mal intencionado. Existen tres formas de actuar ante situaciones análogas: 1) Amnistía general disfrazada de conciliación; 2) Condena de todos los imputables en todos los grados de responsabilidad, y 3) Condena de los principales responsables.
Si analizamos la historia desde las primeras civilizaciones mesopotámicas a la fecha veremos que la solución aplicada casi siempre fue la 1), o la condena de “perejiles”, la solución 2) no se aplicó nunca. Jamás nadie había llegado tan lejos en esta materia como la Argentina. Se podría mencionar Nüremberg, pero esos juicios se llevaron a cabo en el marco de un país dominado por una fuerza extranjera de ocupación, en nuestro caso fue la propia justicia argentina la que juzgó a los responsables de los crímenes de la represión ilegal.
Cuando Alfonsín dejó el gobierno había 10 altos jefes militares condenados a prisión, 27 procesados; por los levantamientos militares de Semana Santa, Monte Caseros y Villa Martelli había 92 procesados y 342 sancionados. La casa estaba en orden, Alfonsín había priorizado la continuidad de un sistema democrático que hoy puede juzgar a los demás responsables. Ahora se conoce la frase completa: “la casa está en orden, y no hay sangre en Argentina”.
También es verdad que fue un notable estadista. Siempre miraba más allá de los límites de a coyuntura o plazos electorales. Así supo ver la necesidad de la unidad latinoamericana frente a un mundo cada vez más agresivo. Promovió la creación del Grupo Contadora para garantizar la paz y la democracia en la región sin la intervención de potencias extranjeras y el Grupo Cartagena como intento de formar un frente común de países deudores. Impulsó la integración con Brasil que llevaría a la firma del Acta de Foz de Iguazú entre Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, base de lo que hoy es el MERCOSUR. Se firmó la Paz con Chile consulta popular mediante.
Alfonsín entendía que “la única manera de romper la cadena generacional de la pobreza es a través de la educación”. Por eso puso en marcha el Plan de Alfabetización cuyo éxito se verifica contarastando el censo 1980, donde el analfabetismo era del 6.1%, con el de 1991, donde era de 3.1%. Tambien puso en marcha el Plan Alimentario Nacional para resolver situaciones de extrema urgencia. Se mejoró el marco jurídico con la equiparación, a los efectos jurídicos, de los hijos extramatrimoniales a los matrimoniales; se promulgó la ley de divorcio y la patria protestad compartida.
Miraba hacia el futuro cuando proponía trasladar la capital a Viedma para separar el poder político del poder financiero (como antes había hecho exitosamente Brasil con la fundación de Brasilia) y desarrollar la Patagonia.
También se avanzó con visión estratégica en cuanto a obra pública, como la construcción de obras hidroeléctricas y plantas térmicas que duplicaron la capacidad de producción existente, obras como el gasoducto Buenos Aires–Loma la Lata construido en tiempo récord y sin ninguna denuncia de corrupción. En ese período se logró el autoabastecimiento de petróleo. Se inauguró el hospital Garraham, se construyeron viviendas, escuelas, obras ferroviarias etc. Todo esto en un marco económico internacional muy desfavorable para la Argentina, en aquellos tiempos no había “viento de cola” ni se podía contar con grandes ingresos como los que ahora existen, retenciones mediante.
En cuanto a la economía se propuso un cambio de paradigma. Hoy se reconoce que el gobierno de Alfonsín fue un paréntesis en las calamitosas políticas neoliberales anteriores a 1983 y posteriores a 1989. Además se impulsó fuertemente el cooperativismo. El Plan Austral es incluso ahora reconocido como un buen plan, pero tuvo que soportar 14 paros generales, el quite de colaboración de importantes grupos económicos y empresarios. Se había propuesto un plan de participación privada en empresas públicas, pero fue rechazado por los mismos que luego pondrían en marcha desastrosas privatizaciones. Así fue que finalmente este plan económico no fue exitoso, como tampoco lo fueron, para el país y la gente, los planes económicos de gobiernos posteriores. La diferencia fue que el Plan Austral cayó, no solo por los errores del gobierno, sino también por los ataques de quienes sintieron que sus intereses mezquinos se verían perjudicados si tenía éxito.
Durante ese período hubo aciertos y errores, pero de lo que no hay duda es que se cumplió con el principal mandato histórico que era fundar una democracia para siempre. Sin embargo es una democracia a la que le falta justicia social, es una “democracia renga”, como decía Alfonsín. Pero será con más democracia con lo que lograremos que, además de vivir en libertad, se “coma, se cure y se eduque”.
Por eso para Alfonsín era tan importante preservar la libertad, los valores republicanos, la convivencia y el diálogo entre todos los sectores, priorizando siempre en bien común por sobre las ventajas personales y sectoriales. Dio el ejemplo cuando visualizó que Menem lograría la posibilidad de reelección mediante cualquier tipo de ardid. En ese contexto se dio el Pacto de Olivos. Este fue muy discutido y así lo seguirá siendo, pero hay que destacar que ante la convicción de que la república estaba en peligro decidió pagar el alto costo personal de acordar antes de que ese peligro se concretara. Como balance positivo, pudo introducir avances como la autonomía porteña, el Consejo de la Magistratura, acortamiento de mandato presidencial, ballotage en lugar de Colegio Electoral, inclusión de formas de democracia directa, etc. Hubo también posibilidad de reelección, y Menem fue reelegido mediante el voto popular. Se ve que muchos opositores estaban muy ocupados en sacar ventaja pegándole a Alfonsín en lugar de dar un mensaje claro a la ciudadanía de que el modelo económico en marcha nos llevaría a un desastre.
Alfonsín nos deja es un ejemplo de honestidad, coraje, convicción, sacrificio, humildad, visión, cualidades muy escasas hoy en día. La gente vio en Alfonsín una buena persona, y eso no es poca cosa. En los últimos tiempos insistió en que el diálogo y la concordia son las condiciones fundamentales para la convivencia democrática: “tenemos que querernos más los Argentinos”. En esas palabras está la clave para resolver de raíz los problemas que aquejan a nuestro país hace décadas y que impiden su desarrollo.
También dijo:”no sigan hombres sino ideas”. Puede parecer paradójico pues fue por él que muchos nos acercamos a la militancia política, como lo harán otros tantos en el futuro. Sin embargo, fue por la claridad de sus ideas y la fidelidad y coherencia con que las defendió que muchos lo tomamos como referente. Siempre nos habló desde sus ideas y no desde lo que decían las encuestas de turno o un asesor de imagen. Defendía la democracia de partidos frente a la democracia de candidatos, y el era un hombre de partido, y no de cualquier partido. Hubo Raúl Alfonsín porque hubo Unión Cívica Radical.
En su trayectoria tuvo éxitos y tropiezos, pero nunca dejó de transitar y avanzar firmemente el camino que habían trazado los fundadores del radicalismo. Logró mantener encendida la llama de la militancia y la lucha y pasarla a las siguientes generaciones. Y seguirá siempre con nosotros como bandera transitando el camino que nos llevará a la realización de una democracia plena y justa para todos los argentinos.

Se fue…pero está!

Guillermo MeyerTomás Oscar Scotto
Grupo La 3ra – Militancia Radical, Sección 3ra, Capital Federal

http://ucrlatercera.blogspot.com

jueves, 9 de abril de 2009

Son dos las nóminas que van por la UCR en GALVEZ


La nómina que acompaña la Juventud Radical, pugna por una de las bancas que se renuevan en el Concejo Municipal, está compuesta por LAURA SERRA, RUBEN POZO ACTUAL PRESIDENTE DE LA FAA y el dirigente de RADICALES EN EL FRENTE GERMAN TELESCO como candidatos titulares, acompañados por el historico dirigente radical TELMO BONANSEA, GISELA PEREZ y COMPLETANDO LA LISTA EL SECRETARIO DE RELACIONES INSTITUCIONALES DEL COMITE PROVINCIAL DE JUVENTUD FERNANDO CHIAVON como suplentes.


La segunda nómina, está compuesta por Luis Iván Báscolo, Beatriz Roquié de Camelli y Nildo Everhardt como candidatos titulares, acompañados por Sergio Carrizo, Margaria Gianelli y Carlos Alonso como suplentes.




JESICA GIMENEZ ...................LUIS MIGUEL BRUNO



....PTE JR GALVEZ ...................PTE JR DPTO SAN JERONIMO

miércoles, 1 de abril de 2009

Alfonsin, Alfonsin, Alfonsin, Alfonsin....

Alfonsin, Alfonsin, Alfonsin, Alfonsin....

Murio un verdadero democrata RAUL R. ALFONSIN


Hombre que dejo de lado en varias oportunidades de su vida, intereses personales y politicos por el bien y la paz de su pais.
Icono de la democracia partio fisicamente, pero nos deja un legado, de HONESTIDAD, LUCHA, COMPROMISO por los valores republicanos.


Que el dolor por su irreparable perdida nos haga reflexionar y nos encause a todos los argentinos en los principios y valores que mantuvo hasta su Muerte.



GERMAN TELESCO

DESPEDIMOS A RAÚL

Con motivo del fallecimiento del ex Presidente de la Nación, Raúl Ricardo Alfonsín, se comunica que sus restos serán velados en el Salón Azul del Congreso Nacional, a partir de las 9 hs. del día 1 de abril.

El ingreso al público se realizará por la explanada (Avenida Callao esquina Rivadavia). Medios de comunicación. El ingreso de los periodistas será por Avenida Rivadavia 1864 y podrán desarrollar su tarea en el Salón de Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados. Los móviles de exteriores deberán ingresar por Bartolomé Mitre y Riobamba pudiendo estacionar sobre Avenida Rivadavia, entre Callao y Riobamba (vereda impar). Otra alternativa -para ubicar las unidades- será en la segunda calle de Avenida Entre Ríos -entre Rivadavia e Hipólito Yrigoyen- detrás de la plazoleta. Por respeto a los familiares del Dr. Alfonsín, no se habilitará el ingreso de fotógrafos, ni cámaras de televisión al Salón Azul. Las imágenes oficiales serán difundidas por Senado TV y las fotografías distribuidas por la Dirección de Prensa. Los restos del ex Presidente Argentino serán velados hasta el mediodía del 2 de abril, tras lo cual se realizará una misa de cuerpo presente en la explanada del Congreso Nacional. Una vez concluida la misma, los restos serán trasladados al Cementerio de la Recoleta, informaron desde la dirección de prensa del Senado.

Duelo Nacional

El Gobierno nacional decretó ayer tres días de duelo nacional por el fallecimiento de Raúl Alfonsín, y dispuso rendirle honores fúnebres de ex jefe de Estado, que se realizarán según los deseos de la familia del ex presidente.

EL MEJOR PRESIDENTE DE LA DEMOCRACIA

Raúl Alfonsín
1927-2009




Timonel en tiempos difíciles, artesano de un duro trabajo. De la misma nobleza que aquello que nos recuerda Pericles quien, cierta vez que caminaba por la Acrópolis de Atenas observó a un hombre que afanosamente trabajaba un bloque de piedra, con un martillo y un cincel, bajo el implacable sol, no pudiendo dejar de exclamar “duro trabajo, en tiempos difíciles”, obteniendo como simple respuesta “ni es duro el trabajo, ni los tiempos son tan difíciles, o tal vez no me importen ambas cosas: simplemente soy un ciudadano y estoy construyendo nuestra ciudad”.
Raúl Alfonsín, artesano de nuestra ciudad, constructor de nuestra República, nació en Chacomús el 12 de marzo de 1927. Hijo mayor de seis hermanos del matrimonio de Ana Foulkes y Serafín Alfonsín, su bisabuelo materno, inmigrante galés, participó de la revolución de 1893 encabezada por Hipólito Yrigoyen. Uno de los hijos, el abuelo de Raúl, fue concejal radical de su ciudad de 1928 a 1930. Su padre, español de origen, lo hizo partícipe de los ideales republicanos durante la Guerra Civil Española. Cursó la escuela primaria en su pueblo y la secundaria en el Liceo General San Martín.
Inició la lucha política partidaria en 1945 en la Unión Cívica Radical, mientras estudiaba abogacía en la Universidad de Buenos Aires. Ya abogado, se casó con María Lorenza Berreneche, con quien tuvo seis hijos. Veintitrés nietos y doce bisnietos completan una familia muy unida.
Fue concejal, legislador provincial, diputado y senador nacional. Presidió el radicalismo de la provincia de Buenos Aires y, en cuatro oportunidades, el Comité Nacional. En noviembre de 1998 fue designado vicepresidente de la Internacional Socialista.
Durante la dictadura militar (1976-1983), llevó a cabo una ardua labor en el campo de los derechos humanos. Como abogado de numerosos perseguidos políticos y como co-fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) luchó incansablemente en defensa de la libertad.
En 1982, en medio de la euforia colectiva relacionada a la "recuperación" de las Islas Malvinas, fue uno de los pocos dirigentes de relevancia nacional que se negó a participar de un acto político realizado en las islas, y del que participaron dirigentes de todo el espectro ideológico. Desde su inicio, consideró a la guerra como una demencial aventura.
A pesar del generalizado sentimiento en la opinión pública de que el peronismo sería un claro ganador, en las elecciones que se realizaron el 30 de octubre de 1983 triunfó con el 51,7% de los votos. El 10 de diciembre -día internacional de los Derechos Humanos- asumió la Presidencia de la Nación.
La transición democrática argentina enfrentó dos grandes problemas. Por un lado, la consolidación del sistema democrático, su difusión hacia todos los ámbitos de la sociedad y la relación con las Fuerzas Armadas. Por el otro, la fuertemente desfavorable situación económica internacional, la crisis de la deuda externa y los condicionamientos de la inflación.
Entre 1984 y 1989, en América Latina el flujo de capitales autónomos tuvo niveles negativos de casi 20.000 millones de dólares al año; los precios de las exportaciones y, consecuentemente, los términos del intercambio tuvieron su piso histórico en 30 años (los productos primarios se vendían un 30% mas bajo que en el gobierno de Néstor Kirchner). Incluso la tasa de interés que se afrontó fue una de las mas altas del siglo por la política recesiva del gobierno republicano de los Estados Unidos.
Sin embargo, el gobierno radical tuvo detrás de sí una fuerza nueva: la civilidad. Hombres y mujeres eligieron construir un Estado de Derecho, al cual los poderes corporativos debían someterse para consolidar un sistema político que resolviera los conflictos de una manera pacífica, transparente y equitativa.
En su diagnóstico de la crisis, el gobierno consideró que los problemas políticos tenían mayor urgencia que los económicos. Lo fundamental era superar el autoritarismo y encontrar los modos auténticos de representación de la voluntad ciudadana fundada en la solidaridad.
Se propendió a la libertad de expresión y de opinión, encaminada a una sociedad de participación, pluralista, con rechazo a los dogmatismos. Se realizó un programa de alfabetización masiva, el Congreso Pedagógico y se eliminó la censura en las actividades artísticas. Se hicieron profundas transformaciones en la universidad y en el sistema científico. Se crearon espacios de promoción de los derechos de género y de la infancia. Se facilitó la vuelta del exilio de los intelectuales.
En el campo de las relaciones individuales, se promulgó la ley de divorcio vincular y la patria potestad compartida.
Para las relaciones exteriores, se promovió una política coherente de acercamiento a los países en vías de desarrollo, y de madurez y respeto con los desarrollados, en la mejor tradición de convivencia internacional “los hombres sean sagrados para los hombres como los pueblos son sagrados para los pueblos”. También, se impulsó la integración regional, constituyendo el Mercosur. Se selló la paz con Chile, luego de un inédito plebiscito con amplia participación.
Se impulsó la democratización sindical y el Consejo para la consolidación de la democracia. Incluso el traslado de la capital federal a la Patagonia simbolizaba una visión estratégica del federalismo que se respetó a rajatablas.
La independencia de los poderes fue un valor en sí mismo. La Justicia, con jueces que trabajaron en absoluta autonomía, transcurrió tiempos de transición de la más violenta dictadura a la democracia incipiente en libertad. El Congreso debatió cambios centrales de la legislación argentina, con fecundo diálogo entre oficialismo y oposición, sin presiones o extorsiones.
Sin embargo, la democracia llegaba a un país con una larga tradición de gobiernos militares que habían impuesto el terrorismo de Estado o, incluso, llevado a la guerra.
Apenas 5 días después de asumir la presidencia, promulgó los decretos 157/83 y 158/83, donde se ordenaba enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros; y procesar , también, a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas. El mismo día creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), integrada por personalidades independientes como Ernesto Sábato, Magdalena Ruiz Guiñazú, Graciela Fernández Meijide, entre otros, con la misión de relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, para fundar el juicio a las juntas militares.
Al mismo tiempo envió al Congreso un proyecto declarando nula la llamada ley de auto-amnistía Nº 22.924 dictada por el gobierno militar. Una semana después el proyecto se transformaba en la primera ley de la democracia, con el Nº 23.040.
El 20 de septiembre de 1984 la CONADEP produjo su informe conocido mundialmente y titulado “Nunca Más”, presentado ante una multitud de 70.000 personas.
El 4 de octubre, la Cámara Federal (tribunal civil) toma la decisión de desplazar al tribunal militar que estaba enjuiciando a las juntas militares. A cargo del juicio donde se trataron 281 casos, entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985, estuvieron los fiscales Julio César Strassera y Luis Gabriel Moreno Ocampo, y los camaristas Ricardo Gil Lavedra, Andrés Dalessio, León Aslanian, Jorge Torlasco, Jorge Valerga Araoz y Guillermo Ledesma.
El 9 de diciembre se dictó la sentencia condenando a Jorge Rafael Videla y Eduardo Massera a reclusión perpetua, a Roberto Viola a 17 años de prisión, a Armando Lambruschini a 8 años de prisión y a Orlando Ramón Agosti a 4 años de prisión.
Por las características que tuvo, la condena a las juntas militares realizada por un gobierno democrático constituyó un hecho sin precedentes en el mundo, que contrastó fuertemente con las transiciones negociadas que tuvieron lugar en aquellos años en Uruguay, Chile, Brasil, España, Portugal y Sudáfrica. Así, cuando en 2007 una sentencia judicial, coincidente con la voluntad legislativa, declara la inconstitucionalidad de los indultos, o meses después reciben su sentencia los genocidas –a pesar de que la medida les llega en el final de sus vidas–, se reafirma el compromiso general de seguir luchando por la verdad, la justicia y la memoria.
El gobierno democrático estuvo permanentemente amenazado por sectores de las Fuerzas Armadas que se negaban a aceptar el enjuiciamiento por violaciones a los derechos humanos. Para intentar mantener bajo control el descontento en los militares, en 1986 personalmente instó al Congreso a que sancionara la Ley de Punto Final imponiendo un plazo de 60 días para procesar a acusados de delitos de lesa humanidad.
Como reacción a dicha iniciativa, en la Semana Santa de 1987 se produjo una gran rebelión militar compuesta mayoritariamente por jóvenes oficiales que se denominaron “carapintadas” dirigidos por el teniente coronel Aldo Rico. Al mismo tiempo que los jefes militares demostraban que no estaban dispuestos a obedecer las órdenes del Presidente de la República y Comandante en Jefe de las Fuerzas y, consecuentemente, reprimir la insurrección, millones de personas salieron a las calles para oponerse al alzamiento militar y la CGT declaró la huelga general en defensa del orden constitucional. Durante varios días el país estuvo a borde de la guerra civil.
Frente a una plaza de Mayo plena anuncia, desde la Casa de Gobierno, el envío de tropas leales para exigir a los rebeldes que depusieran su actitud. Poco después habría de darse cuenta que esas tropas, en los hechos, no existían. Una sola de las unidades convocadas en la Capital Federal, respondió a la orden aunque a su paso fue detenida por oficiales de rango medio.
Por su lucha y su tenacidad manifiesta para superar obstáculos, aún sin perder los principios, más que un cambio de gobierno, en 1983, Raúl Alfonsín encara una ruptura de la continuidad, un cambio de época. He ahí la raíz profunda y fundacional de una democracia que llegó para quedarse.
Cuando en el mundo estaban sucediendo transformaciones de fondo que poco a poco se irían denominando "globalización", creó la Fundación Argentina para la Libertad de Información, FUALI, para estudiar en profundidad los cambios políticos, sociales y económicos, junto al análisis inclusive de su propia gestión de gobierno e incentivar la capacitación de cuadros políticos.
Fue artífice y protagonista de la Convención Constituyente de Santa Fé–Paraná de 1994, que permitió entre otras cosas la incorporación de los derechos de los pueblos originarios, de los consumidores, la elección directa de los senadores y de la fórmula presidencial, la autonomía de la ciudad de Buenos Aires, y la nueva definición institucional del control público a través de la Auditoría General de la Nación. El funcionamiento de la Defensoría del Pueblo de la Nación, la inclusión de herramientas participación como la iniciativa popular, y la nueva metodología para la designación de jueces, también lo tuvieron como protagonista.
El 24 de marzo de 2006, al cumplirse 30 años del golpe militar, encabezó multitudinario un acto frente a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en el que reivindicó el rol de su gobierno en el juicio a las juntas y su política de derechos humanos.
En su vida política recibió más de treinta condecoraciones internacionales. Y se le ha otorgado 15 doctorados honoris causa de universidades nacionales y del exterior.
Raúl Alfonsín un hombre de coraje, ético y transparente.
El mejor Presidente de la democracia hizo honor a su palabra y, aunque debió realizar concesiones, con obsesión buscó en la construcción de consensos el camino que debe tomar una sociedad cada día más compleja.


Juventud Radical


31 de marzo de 2009

martes, 31 de marzo de 2009

ALFONSÍN

Las necrológicas dan por cierto que alguien murió. Yo no sé hoy si éste es el caso. En rigor de verdad, todo lo que digo lo podría decir ahora como lo podría haber dicho antes, como lo podría decir mañana.

Él me hizo volver. Cuando ganó, me di cuenta de que mi exilio había terminado. Me di cuenta de que si hubieran ganado los otros, los peronistas, hubiera habido auto amnistía de los militares. No hubiera habido juntas militares juzgadas. Por eso, cuando ganó, asumió el poder y lo primero que hizo fue juzgar a las juntas, me di cuenta de que la larga década del exilio llegaba a su fin.
Y cuando ya estuvimos acá, me sacó a la calle. Raúl Alfonsín convocó a la gente a la Plaza de Mayo cuando a la República la acechaba un golpe militar de ultra derecha, un golpe militar que cosechaba solidaridades imprevisibles. Afortunadamente, el país democrático, incluyendo muchos notables justicialistas, se agrupó en el balcón de la Casa Rosada para detener la asonada golpista.

Es el hombre que me costó entender, como a tantos coetáneos. Lo hablé entonces, y lo hablé luego muchísimas veces, cara a cara y a solas con él, mirándolo a los ojos, así como él siempre me ha sostenido la mirada. “¿Por qué lo hizo?”, le preguntaba. Jamás me hubiera sido posible tutearlo. Siempre le he dicho “Doctor”. Porque es un doctor. Siempre le he dicho “Doctor Alfonsín”.

Estaba convencido, y siguió convencido hasta último momento, que era indispensable evitar el derramamiento de sangre. Él sabía, y él lo supo en Campo de Mayo, que si algún tipo de gesto la democracia no producía, lo que se había conquistado, lo que se había recuperado, se desintegraría.

Me costó también entenderlo cuando pactó. ¿Por qué lo hizo? Muchos se lo preguntamos. Con una paciencia infinita, Alfonsín lo explicó una y otra vez, y encima lo dejó por escrito en un libro formidable e imprescindible para los jóvenes, que se llama “Memoria política”. Estaba convencido de que era la única manera de encuadrar a un hombre cuyo apetito de poder era voraz, Carlos Menem.

Pero Alfonsín también es el hombre que transgredió. Transgredió mucho más de lo que muchos imaginan, en un momento en donde nadie transgredía nada. Por eso fue combatido por izquierda y por derecha. Por eso desde la izquierda lo corrían con el Fondo Monetario Internacional, y hubo un grupo de alucinados demenciales, finalmente homicidas, que fue a por un cuartel, dejando un saldo de 40 muertos.

Pero la derecha lo odiaba. La Sociedad Rural le dio vuelta la cara en Palermo. La Iglesia Católica Apostólica Romana, aún cuando había gente de probada convicción católica en el gobierno de Alfonsín, le hizo la vida imposible con la ley de divorcio, que hoy es prácticamente una antigualla.Le cantó las cuarenta en la cara a Ronald Reagan en los jardines de la Casa Blanca, por eso fue recelado. Porque la política exterior de Alfonsín propugnaba la paz en Centroamérica. Estaba en contra del intento subversivo contra la Nicaragua sandinista. Argentina fue un país clave en el Grupo Contadora.Es el hombre que se ha jugado por el sistema, siempre. Tuvo muy en claro que lo único que no era negociable era la democracia y la separación de poderes. Por eso, cuando en el ’89 el peronismo vociferaba “Cuando usted disponga, ahí llegamos”, prefirió irse antes, y evitar que estallara el país. Pidió diálogo en todo momento, y a menudo no lo consiguió, sobre todo en los últimos años. Hace mucho tiempo que Raúl Alfonsín es un indispensable. Un hombre que por méritos propios, por tenacidad, por patriotismo y por nobleza personal, tenía y tiene la talla de un estadista. Él pensó, y sabía, que la Argentina tenía que salir de la Capital Federal en algún momento. Por eso habló de Viedma. Lo calificaron de loco, de alucinado, de psicópata: “¿Trasladar la Capital?”. No se equivocaba: hoy, como ayer, como mañana, seguirá siendo estratégico. Por eso hizo un Congreso Pedagógico, porque consideraba que era indispensable debatir a fondo, qué educación queremos para los chicos.

Y sobre todo, es el hombre que, a 72 horas de haber asumido la presidencia de la Nación, con las Fuerzas Armadas intactas, con los servicios de inteligencia de las juntas intactos, con la entera estructura del genocidio en su lugar, firmó el decreto de enjuiciamiento a las juntas militares y también a las cúpulas de las organizaciones guerrilleras. Todos ellos tuvieron la posibilidad de defenderse. La Justicia, con enorme rapidez, pese a que apenas hacía horas habíamos salido de la dictadura, terminó con el paradigmático Nunca Más, un ejemplo para el mundo, un caso sin precedentes.

No descolgó cuadros del Colegio Militar, no vociferó contra gente impotente, no cazó leones en el zoológico. Por eso, así lo trataron los carapintadas.Éste es el Alfonsín que yo recuerdo. El que siempre recordaré. Un hombre de una infinita bondad. Un hombre que me hizo volver, a mí, y a mis seres queridos.El hombre que fundó la democracia argentina. El hombre al que no quisieron escuchar los actuales gobernantes, cada vez que les pidió que se bajaran de la soberbia y que aprendieran a dialogar.Con Alfonsín o sin Alfonsín, aunque estará siempre con nosotros, ojalá que los que ahora tienen poder aprendan la lección y se bajen del caballo.Y aprendan que un estadista es un hombre que hizo, que dijo y que dejó, lo que hizo, dijo y dejó Raúl Alfonsín.

Por Pepe Eliaschev 31 de Marzo del 2009 Perfil.com

lunes, 2 de febrero de 2009

La Juventud Radical en una nueva instancia internacional‏

Entre el 23 y 25 de enero de 2009, se celebró en la localidad de Zacatecas, México, el Consejo Mundial de la Juventud de la Internacional Socialista (IUSY), organización mundial que agrupa a 153 Juventudes Socialistas, Socialdemócratas y Laboristas de más de 100 países de mundo. La Juventud Radical es miembro pleno de IUSY, ocupando un escaño a nivel mundial desde el XVIII Congreso Mundial de la organización, llevado a cabo en Enero de 2008 en República Dominicana en donde se designó al delegado a la IUSY por la JR Rodrigo López Tais miembro de la Comisión de Control del Presidium IUSY.

En esta nueva instancia internacional se constituyeron en México las Juventudes Socialdemócratas de Iberoamericanas (JSIA), de las que Juventud Radical Argentina es fundadora conjuntamente con las Juventudes Socialistas de España (JSE – PSOE), la Juventud Socialista de Chile (JSCh – PSCh), la Juventud del APRA de Perú (JAP- PAP), la Juventud Liberal de Colombia (JLC – PLC), la Juventud del Partido de la Revolución Democrática de México (JPRD – PRD), la Juventud Socialista de Uruguay (JSU – PSU), la Juventud Socialista de Portugal (JSP – PSP), la Juventud del Partido de la Revolución Dominicana de República Dominicana (JPRD – PRD), la Juventud País Solidario de Paraguay (JPS – PS) y la Juventud del Partido Socialista de Argentina (JS – PSA). El instrumento constitutivo quedó abierto a la incorporación de otras fuerzas políticas juveniles que comulguen con el objetivo fundacional de la JSIA, cual es promover la realización de los ideales del socialismo democrático y de la socialdemocracia en el espacio iberoamericano, considerando la necesidad de reforzar la cooperación internacional en el dominio de las políticas de juventud, y aumentar la participación política y cívica de los jóvenes socialistas y socialdemócratas en la Comunidad Iberoamericana. La JSIA realizó su Congreso Constituyente el pasado domingo 25 de Enero en Zacatecas (México), eligiendo a la siguiente dirección política internacional:
Comisión Directiva:
Presidente: Daniel Manouchehri (Juventud Socialista - Chile)
Vicepresidente 1º: Pedro Delgado Alves (Juventud Socialista - Portugal)
Vicepresidente 2º: Isaac Almirón (Juventud País Solidario - Paraguay)
Secretario General: Rodrigo López Tais (Juventud Radical - Argentina)
Tesorero: Wellington Arnaud Bisono (Juventud Revolucionaria Dominicana – Rep. Dominicana)
Vocales: 1- Aurora Bonin (Juventud Socialista – España) 2- Jaime Hernández Amín ( Juventudes Liberales – Colombia) 3- Viviana Piñiero (Juventud Socialista – Uruguay) 4- Juan Marticorena Pérez (Juventudes Apristas – Perú)
Comisión de Finanzas: 1. Manuel Espartaco Gómez García (Partido de la Revolución Democrática – México) 2. Alejandra Garavano (Partido Socialista – Argentina)

domingo, 1 de febrero de 2009

Cristina Kirchner y la cultura del maquillaje

La estética de la presidente es el maquillaje. Es su estética personal y política. Cree más en los afeites, las cremas y las pinturas que en los datos ásperos pero sinceros de la realidad. Por estilo de vida y elección personal supone que las apariencias son más importantes que la verdad. Y en más de un caso supone que las apariencias son la verdad misma.Sobre sus decisiones personales acerca de su indumentaria y sus pinturas no me intereso. Es cosa de ella o de su marido. O de los dos. Sí me preocupa cuando ese estilo se traslada a la política y supone que una declaración constituye la verdad o pretende hacer creer que un informe manipulado sobre el costo de vida o los índices inflacionarios son verdades duras y consistentes como una roca.Los Kirchner mienten, lo cual no es ninguna novedad, pero en esas mentiras, en esas manipulaciones de la realidad hay algo grotesco, algo patológico que hace ineficaz y torpe la mentira más elaborada. Los Kirchner mienten y a veces creen en sus propios embustes. Algo parecido le pasaba al Quijote de la Mancha. Pero con una diferencia: carecen de la grandeza moral del héroe de Cervantes. También de su sabiduría. Carecen de la grandeza moral del caballero de Castilla y de la sabia austeridad de Sancho. Ellos jamás podrán decir, como dijera el célebre escudero después de renunciar a su cargo de gobernador de la ínsula: “Pobre he llegado y pobre me voy”, por la sencilla razón que los Kirchner llegaron millonarios al poder y han multiplicado su riqueza a un nivel que despertaría la envidia de sus imaginarios oligarcas.
Me preocupa cuando la presidente cree -o pretende hacernos creer- que los derechos humanos son el fundamento moral de su política, cuando en el pasado ni ella ni su marido se interesaron por este tema y en el presente sólo recurren a esa causa para ganar adhesiones fáciles e interesadas. Las adhesiones fáciles de una izquierda populista que supone que Carlos Marx fue un milico tercermundista de Caracas o un jeque fanático de Bagdad, o las adhesiones interesadas de una burocracia que ha hecho de los derechos humanos una fuente de rentas personales, y por un subsidio, un plan social o un cargo público para un hijo o una hija, es capaz de aliarse con Satanás.Las virtudes civiles o políticas se conquistan con esfuerzo, no con golpes de efecto. Las virtudes no son jingles publicitarios, propaganda liviana, son testimonios. A las virtudes se las conquista con riesgos. Es fácil y rentable hablar de los derechos humanos en la Argentina después de que otros jugaron su libertad, su vida y su prestigio por ellos. Es fácil pero tramposo y, en cierto punto, miserable, apropiarse de una causa que compromete la vida de miles de personas para ganar votos.
Si la política de derechos humanos de la presidente fuera una consigna valiosa, un valor a defender en serio, se habría comprometido con ellos en Cuba, para defender los reclamos de una pobre mujer que desea reunirse con sus nietos y la dictadura se lo impide porque juzga que su cerebro le pertenece. Si los derechos humanos fueran su obsesión, debería haber dicho una palabra aunque más no fuera a favor de los presos y prisioneros que en Cuba están condenados a la muerte civil por pensar diferente a la “nomenklatura” instalada en el poder desde hace cincuenta años.La cultura del maquillaje de la presidente se confunde con el oportunismo y la frivolidad más chabacana. También con la torpeza. No hay ningún motivo que comprometa al interés nacional para que la máxima autoridad política de la Argentina visite Cuba en estas circunstancias. No hay razones económicas o comerciales que justifiquen tremendo despliegue diplomático para satisfacer los caprichos megalómanos de una dictadura andrajosa. La torpeza o la ignorancia pueden ser el único justificativo de una decisión diplomática que, en términos prácticos, atrasa a la política exterior argentina en cincuenta años.Los integrantes de la delegación argentina que viajaron a Cuba son todos, desde el primero al último, orondos burgueses que si hubieran vivido en Cuba, a esta altura de los acontecimientos ya habrían sido fusilados o estarían paseando por La Habana, pero por la pequeña Habana, la de Miami. Sólo la alienación ideológica, la fantasía populista que confunde a Castro con Perón y a la revolución cubana con la patria justicialista, es la que permite estos dislates. También los intereses por algunos negocios. Y, por supuesto, una alta cuota de cinismo político. De Vido fotografiándose al lado del Che Guevara es un gesto de obscenidad política, no de compromiso revolucionario.Yoani Sánchez, la filóloga creadora de un blog premiado en Europa -premio que no pudo recibir porque la dictadura le prohibió viajar- dice en uno de sus textos que desearía que esas delegaciones que visitan Cuba y se alojan en los hoteles más caros, disfrutan del ron más exclusivo, de los mejores paseos y los transportes más cómodos, vivieran dos o tres días -no más- como vive el cubano medio, amontonado con su familia en un conventillo en ruinas, disponiendo de un salario de hambre, con una tarjeta de racionamiento cuyo lujo más sofisticado fue -con motivo del cincuenta aniversario de la revolución- la entrega de media libra de carne picada, obligado a transformarse en un delincuente trajinando en la economía en negro, con su hija o su nieto transformados en taxi boys o jinetera, sin poder expresar disconformidad, sin disponer del derecho a acceder a esos hoteles que disfrutan los turistas y de los que se benefician empresarios extranjeros que disponen de la ganga de una mano de obra casi esclava, con obreros que reciben salarios de hambre y que carecen de sindicatos que los defiendan. Dos días -dice Yoani Sánchez- los quiero ver viviendo como vivimos nosotros para saber si después van a ponderar con tanto entusiasmo las virtudes de la revolución y las bondades del hombre nuevo que sólo existe en su fantasía o en la propaganda perversa del régimen.No hay que desesperarse, sin embargo. La Argentina no va a estar mejor ni peor por un viaje de su presidente a La Habana o a Caracas. A pesar de todo, seguimos siendo un país importante en América latina y una torpeza diplomática no nos hunde en el barro aunque nos aproxime al ridículo. Lo que preocupa, en todo caso, son las actitudes, las conductas, la representación que de sí mismo tiene este gobierno, que en la Argentina practica el más descarnado y corrupto capitalismo de amigos, y luego pasea por América latina disfrutando de los placeres tropicales de La Habana y del humor cuartelario del demagogo de Caracas.
La estética de la presidente es el maquillaje. Es su estética personal y política. Cree más en los afeites, las cremas y las pinturas que en los datos ásperos pero sinceros de la realidad. Por estilo de vida y elección personal supone que las apariencias son más importantes que la verdad. Y en más de un caso supone que las apariencias son la verdad misma.Sobre sus decisiones personales acerca de su indumentaria y sus pinturas no me intereso. Es cosa de ella o de su marido. O de los dos. Sí me preocupa cuando ese estilo se traslada a la política y supone que una declaración constituye la verdad o pretende hacer creer que un informe manipulado sobre el costo de vida o los índices inflacionarios son verdades duras y consistentes como una roca.Los Kirchner mienten, lo cual no es ninguna novedad, pero en esas mentiras, en esas manipulaciones de la realidad hay algo grotesco, algo patológico que hace ineficaz y torpe la mentira más elaborada. Los Kirchner mienten y a veces creen en sus propios embustes. Algo parecido le pasaba al Quijote de la Mancha. Pero con una diferencia: carecen de la grandeza moral del héroe de Cervantes. También de su sabiduría. Carecen de la grandeza moral del caballero de Castilla y de la sabia austeridad de Sancho. Ellos jamás podrán decir, como dijera el célebre escudero después de renunciar a su cargo de gobernador de la ínsula: “Pobre he llegado y pobre me voy”, por la sencilla razón que los Kirchner llegaron millonarios al poder y han multiplicado su riqueza a un nivel que despertaría la envidia de sus imaginarios oligarcas.
Me preocupa cuando la presidente cree -o pretende hacernos creer- que los derechos humanos son el fundamento moral de su política, cuando en el pasado ni ella ni su marido se interesaron por este tema y en el presente sólo recurren a esa causa para ganar adhesiones fáciles e interesadas. Las adhesiones fáciles de una izquierda populista que supone que Carlos Marx fue un milico tercermundista de Caracas o un jeque fanático de Bagdad, o las adhesiones interesadas de una burocracia que ha hecho de los derechos humanos una fuente de rentas personales, y por un subsidio, un plan social o un cargo público para un hijo o una hija, es capaz de aliarse con Satanás.Las virtudes civiles o políticas se conquistan con esfuerzo, no con golpes de efecto. Las virtudes no son jingles publicitarios, propaganda liviana, son testimonios. A las virtudes se las conquista con riesgos. Es fácil y rentable hablar de los derechos humanos en la Argentina después de que otros jugaron su libertad, su vida y su prestigio por ellos. Es fácil pero tramposo y, en cierto punto, miserable, apropiarse de una causa que compromete la vida de miles de personas para ganar votos.Si la política de derechos humanos de la presidente fuera una consigna valiosa, un valor a defender en serio, se habría comprometido con ellos en Cuba, para defender los reclamos de una pobre mujer que desea reunirse con sus nietos y la dictadura se lo impide porque juzga que su cerebro le pertenece. Si los derechos humanos fueran su obsesión, debería haber dicho una palabra aunque más no fuera a favor de los presos y prisioneros que en Cuba están condenados a la muerte civil por pensar diferente a la “nomenklatura” instalada en el poder desde hace cincuenta años.La cultura del maquillaje de la presidente se confunde con el oportunismo y la frivolidad más chabacana. También con la torpeza. No hay ningún motivo que comprometa al interés nacional para que la máxima autoridad política de la Argentina visite Cuba en estas circunstancias. No hay razones económicas o comerciales que justifiquen tremendo despliegue diplomático para satisfacer los caprichos megalómanos de una dictadura andrajosa. La torpeza o la ignorancia pueden ser el único justificativo de una decisión diplomática que, en términos prácticos, atrasa a la política exterior argentina en cincuenta años.Los integrantes de la delegación argentina que viajaron a Cuba son todos, desde el primero al último, orondos burgueses que si hubieran vivido en Cuba, a esta altura de los acontecimientos ya habrían sido fusilados o estarían paseando por La Habana, pero por la pequeña Habana, la de Miami. Sólo la alienación ideológica, la fantasía populista que confunde a Castro con Perón y a la revolución cubana con la patria justicialista, es la que permite estos dislates. También los intereses por algunos negocios. Y, por supuesto, una alta cuota de cinismo político. De Vido fotografiándose al lado del Che Guevara es un gesto de obscenidad política, no de compromiso revolucionario.Yoani Sánchez, la filóloga creadora de un blog premiado en Europa -premio que no pudo recibir porque la dictadura le prohibió viajar- dice en uno de sus textos que desearía que esas delegaciones que visitan Cuba y se alojan en los hoteles más caros, disfrutan del ron más exclusivo, de los mejores paseos y los transportes más cómodos, vivieran dos o tres días -no más- como vive el cubano medio, amontonado con su familia en un conventillo en ruinas, disponiendo de un salario de hambre, con una tarjeta de racionamiento cuyo lujo más sofisticado fue -con motivo del cincuenta aniversario de la revolución- la entrega de media libra de carne picada, obligado a transformarse en un delincuente trajinando en la economía en negro, con su hija o su nieto transformados en taxi boys o jinetera, sin poder expresar disconformidad, sin disponer del derecho a acceder a esos hoteles que disfrutan los turistas y de los que se benefician empresarios extranjeros que disponen de la ganga de una mano de obra casi esclava, con obreros que reciben salarios de hambre y que carecen de sindicatos que los defiendan. Dos días -dice Yoani Sánchez- los quiero ver viviendo como vivimos nosotros para saber si después van a ponderar con tanto entusiasmo las virtudes de la revolución y las bondades del hombre nuevo que sólo existe en su fantasía o en la propaganda perversa del régimen.No hay que desesperarse, sin embargo. La Argentina no va a estar mejor ni peor por un viaje de su presidente a La Habana o a Caracas. A pesar de todo, seguimos siendo un país importante en América latina y una torpeza diplomática no nos hunde en el barro aunque nos aproxime al ridículo. Lo que preocupa, en todo caso, son las actitudes, las conductas, la representación que de sí mismo tiene este gobierno, que en la Argentina practica el más descarnado y corrupto capitalismo de amigos, y luego pasea por América latina disfrutando de los placeres tropicales de La Habana y del humor morboso y cuartelario del demagogo de Caracas.
Artículo de Alaniz sobre la Presidente


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Ésta es una de las 141 medidas a nivel provincial durante los primeros 100 días de Gobierno.