martes, 31 de agosto de 2010

Documento Fundacional del Movimiento de Renovación Nacional

DECLARACIÓN DE CÓRDOBA

Una cruel paradoja insiste con humillarnos a los hombres y mujeres que amamos la vida pública: la Argentina, un país inmensamente rico, resultó ser el hogar de familias inmensamente pobres. La democracia que los argentinos restauramos en 1983, vista desde este 2010, nos frustra tanto a nosotros, los radicales, los que creemos en el diálogo y el acuerdo, como a todos quienes vieron descender sus niveles de vida y la calidad de los servicios esenciales que debe prestar el Estado.
Contamos, sin embargo, y todavía, con un amplísimo consenso acerca de las virtudes de la vida democrática. Sin más demoras, la democracia política, y su hermoso ritual electoral, deben producir la democracia social. Porque son las condiciones económicas las que definen las características del orden social. Y una democracia que tolera la exclusión de una parte del pueblo, deja de ser la democracia por la que vale la pena la entrega generosa del que representa y también la del que es representado.

El gobierno nacional actual encarna un populismo conservador de matiz autoritario que no reconoce límites legales y concibe las instituciones como obstáculos que hay que evitar. Concentra y personaliza el poder e interpreta cada crítica como un acto de agresión. Divide el mundo entre amigos y enemigos y supone que dialogar es mostrar debilidad. Por su propia naturaleza, carece de capacidad para organizar el futuro, porque cualquier proyecto que dependa de personalismos autoritarios, es frágil e inestable.

Y esto no sería solo malo, sino hubiera algo peor: el gobierno es rehén de una matriz productiva que no mejora la calidad de vida de las mayorías. El crecimiento económico es un ingrediente necesario pero no suficiente para reducir la pobreza. La sociedad necesita igualdad y desarrollo. Si no, no será posible vivir en paz y seguridad. La pobreza no es algo normal, es algo inmoral.

Ante un cuadro así, un desafío mayor es la construcción de la confianza. En la democracia del diálogo los liderazgos de calidad no se construyen con publicidad, ni aparatos, ni dinero, ni apoyos corporativos; sino en base a confianza, diálogo y construcción de grandes acuerdos estratégicos. Seremos gobierno el año que viene porque el pueblo confiará en nosotros. Confiará porque no dejaremos dudas. Y porque cumpliremos con el mandato electoral. Con el radicalismo y las fuerzas que nos acompañen en el 2011 no dejaremos ni un argentino atrás. Si la Argentina crece, pues entonces: crecemos todos. Y aun a quienes no nos voten, también les corresponderá el progreso y el crecimiento. Y todos podrán confiar en algo más, podrán ir a dormir cada día con la certeza de que no los perseguiremos, no los hostigaremos, no falsificaremos la información pública, no pincharemos teléfonos, no nos enriqueceremos.

Estas son algunas de nuestras convicciones que pensamos como para no ir dejando dudas.
Vamos por la igualdad. Porque un estado democrático tiene una obligación: actuar con igual respeto y consideración por todas las personas.

Vamos contra las desigualdades políticas, contra toda forma de discriminación o persecución, porque jamás aceptaremos la idea perversa de que un proyecto progresista precisa restringir la libertad de prensa, falsear la información pública, amenazar con el uso de la violencia, abusar del poder o corromperse.
Vamos a terminar con las desigualdades que sufren las mujeres en el trabajo, en la familia y en la esfera pública. Todas las áreas de nuestro gobierno tomarán en cuenta el impacto de las políticas públicas respecto de los derechos de las mujeres.

Vamos contra las desigualdades de cuna, contra la lotería social que condena a millones de compatriotas a vivir con menos educación, con menos seguridad, con menos salud, por el simple hecho, completamente involuntario, de haber nacido en un hogar pobre.

Trabajamos contra las desigualdades económicas, porque la brecha de ingresos y bienestar perpetúa la injusticia, destruye los lazos comunitarios y degrada nuestra cultura. La exclusión y la marginalidad son causas determinantes del nivel de inseguridad que condiciona la vida de todos los argentinos. La desigualdad grosera y agraviante favorece la violencia y quienes se sienten afuera del sistema por generaciones sucesivas no tienen ningún motivo para cumplir las leyes y respetar la vida y la propiedad de quienes viven una realidad mejor.
El delito profesional sí debe combatirse, con buena policía, buen sistema carcelario y buenos jueces. Pero el delito que nace de la pobreza –y que victimiza, en primer lugar, a los pobres- solo se soluciona con políticas sostenidas de integración social.
El Estado no puede resolver todos los problemas, pero queda claro que su ausencia los agrava. La acción estatal debe alentar la movilización de recursos privados para la inversión en investigación y desarrollo, el aprovechamiento integral de la dinámica expansiva del mercado y la organización de cadenas de valor. Nuestro país produce conocimiento científico de excelencia. Pero precisamos un sistema eficaz para que el sector productivo nacional pueda incorporar la producción científica argentina al proceso productivo.

El Estado debe definir, diseñar y aplicar una política demográfica, migratoria y de planificación territorial que preserve la apertura “hacia todos los hombres del mundo” y al mismo tiempo, procure la adecuada ocupación del espacio nacional, amortiguando la tendencia a la urbanización indiscriminada y no planificada que provoca la superpoblación de las ciudades.

Debe hacerse una revisión de nuestra matriz productiva tendiente a democratizar nuestra organización económica, desandar el alarmante proceso de concentración y la pérdida de nuestra capacidad estratégica sobre sectores productivos básicos, iniciados en los noventa y continuado hasta ahora.
El fortalecimiento de las capacidades técnicas y financieras del Estado es condición necesaria para la profundización de su gestión en el campo social. La planificación participativa, la inversión pública en todas las áreas deben pensarse y organizarse en función de la igualdad, sabiendo que el trabajo es el primer factor de igualación y equidad. En el mismo sentido deben utilizarse los instrumentos de política económica.
La inserción en los mercados internacionales es una condición de sustentabilidad de todo programa de desarrollo.
La educación es el sector donde el abandono alcanza niveles colosales. La crisis de la escuela pública compromete el porvenir de generaciones enteras, porque impide concretar la función incluyente del conocimiento que sirve para la libertad, para el crecimiento personal, pero también como aporte imprescindible para la creación de progreso.

La decadencia de la enseñanza provista por el Estado agrede el más elemental sentido de justicia social, porque excluye a tantos, en una etapa en la que la comprensión y el manejo de la tecnología es un factor sustancial para mejorar la calidad de vida e impulsar el desarrollo económico.

Vamos a recuperar capacidad de decisión sobre nuestros recursos naturales estratégicos.
Debemos poner fin a la desigualdad entre generaciones. Una ley básica de la vida en sociedad es que debemos dejar a nuestros hijos y nietos un mundo mejor que el que recibimos de nuestros abuelos y padres. Pero nuestra generación viola esta ley y amenaza la subsistencia de las generaciones futuras. Para disfrutar de un ambiente sano, debemos pensar hoy en los efectos a 50 o 70 años de distintas prácticas y políticas públicas.
El Morena en la Unión Cívica Radical El Morena nace para conducir al Partido a las elecciones del 2011, para ser gobierno interpretando a las mayorías y para servir al país. Para ello impulsa un Programa, promueve el recambio generacional y auspicia, de entre sus filas, al futuro Presidente de la Nación.
Los partidos políticos recibieron de lleno el impacto producido por la desconfianza y se convirtieron en promotores de candidaturas individuales sin proyección nacional. Nuestra misión es consolidar para la UCR su condición de fuerza nacional y federal, garantizar su unidad de pensamiento y acción, impulsar la renovación de sus ideas, sus métodos y su dirigencia, y colaborar en el diseño de coincidencias de fondo con otras fuerzas políticas y sociales que garanticen las transformaciones de fondo que Argentina necesita. Vamos a fortalecer, ampliar y potenciar el Acuerdo Cívico y Social.

Con el Movimiento de Renovación Nacional queremos hacer del radicalismo la fuerza convocante de una gran causa nacional. Los hombres y mujeres del Morena han custodiado al Partido y evitado su dilución. Junto a ellos, nuestro candidato resistió la diáspora y la aviesa intención de cooptación por parte del gobierno, y hoy interpreta la aspiración del pueblo a un cambio progresista, igualitario y fraternal.

Tenemos para ofrecerle al país un partido de principios, un programa transformador y mujeres y hombres decididos a que la Argentina sea todo lo que puede ser.

Ciudad de Córdoba, 28 de Agosto de 2010

jueves, 5 de agosto de 2010

EL KIRCHNERISMO CONCENTRA RIQUEZAS PARA GENERAR MÁS PODER PERO PARA EJERCERLO POR AFUERA DEL ESTADO


El titular de la UCR, Ernesto Sanz, fue el encargado de cerrar el Foro de Políticas Agropecuarias realizado hoy en Río Tercero, Córdoba

Organizado por el Comité Central de la UCR de Córdoba y con la colaboración de la fundación partidaria Leandro N. Alem, durante toda esta tarde especialistas y referentes del sector agropecuario debatieron y analizaron la problemática del sector.

“El kirchnerismo concentra riquezas para generar más poder, lo grave de esta situación es que lo acumulan para ejercerlo por afuera del Estado”, aseguró Sanz al pronunciar su discurso de cierre.

“Nuestro país tiene que dejar de ser una tierra de promesas para convertirse en una Nación de progreso, para ello estamos trabajando por un proyecto de gobierno”, enfatizó el líder radical y explicó “tenemos la obligación de construir una alternativa de gobierno y demostrarle a la gente que podemos”.

“Para alcanzar este objetivo venimos trabajando, como por ejemplo, sólo esta semana hemos tenido importantes reuniones en el Comité Nacional, donde visitaron la mayoría de los intendentes de capitales de provincias, nos reunimos ayer los integrantes de la mesa directiva del radicalismo nacional para debatir, organizar y fijarnos objetivos de aquí a fin de año”, explicó el senador mendocino.

La apertura de este importante encuentro, llevado a cabo en el Centro Comunitario “Teatro Casino”, estuvo a cargo del intendente de Río Tercero, Luis Brouwer de Koning; el titular de la UCR cordobesa, Anselmo Bruno; y del presidente de la Fundación Alem, René Bonetto.


DECLARACIÓN DEL BLOQUE DE SENADORES NACIONALES DE LA UCR

Los legisladores nacionales se refirieron a las declaraciones del jefe del bloque kirchnerista en la Cámara alta

El Kirchnerismo pretende que todos patinemos en el mismo lodo. La sociedad argentina se ve afectada culturalmente por perversas situaciones que deben alcanzar su límite.

Que el jefe del bloque oficialista, Miguel Pichetto, no solo admita, sino que promueva presiones, dádivas o canjes de votos en el Congreso es francamente inaceptable.

Que los gobernadores necesiten peregrinar por Olivos o la Casa Rosada, y consecuentemente, deban alinear a los senadores de sus provincias para conseguir lo que por derecho les corresponde, lejos de una saludable práctica política más bien parece un delito que el Código Penal califica como coacción.

La UCR advierte sobre la necesidad de que se modifiquen estas acciones y el Parlamento pueda trabajar sin presiones ni intromisiones de ningún tipo para poder dar un salto de calidad en materia institucional. Y, en ese sentido, ha realizado las denuncias judiciales, parlamentarias y políticas que han correspondido en las oportunidades en que el gobierno nacional ha pretendido entrometerse en el trabajo del Congreso, como –por ejemplo- en los tratamientos de las leyes de Medios Audiovisuales o de Reservas del BCRA.

jueves, 29 de julio de 2010

Ricardo Balbín (Bs As, 29 de julio de 1904)



Ricardo Balbín (Buenos Aires, 29 de julio de 1904 - La Plata, 9 de septiembre de 1981) fue un político y abogado argentino. Fue una de las figuras más notables de la Unión Cívica Radical (UCR), partido político cuyo comité nacional presidió entre el año 1959 (en aquél entonces como Unión Cívica Radical del Pueblo), hasta su muerte en septiembre de 1981, y por el que fue candidato a Presidente de la Nación en cuatro oportunidades (1951, 1958, y las dos elecciones del año 1973). La Ruta Nacional 1 se denomina desde 2004 Doctor Ricardo Balbín en su honor.

Balbín nació en la ciudad de Buenos Aires el 29 de julio de 1904, si bien en sus primeros años de vida su familia se trasladó a las ciudades de Azul y Ayacucho. En 1909 su madre, Encarnación Morales, debió viajar a España para atenderse de una grave enfermedad.

En 1916 presenció junto a su padre, Cipriano Balbín, la asunción de Hipólito Yrigoyen como Presidente de la Nación y ese mismo año comienza sus estudios secundarios en el Colegio San José. En 1921 comienza la carrera de Medicina, pero la abandona al poco tiempo debido a problemas económicos. En 1922, al cumplir 18 años se afilia a la Unión Cívica Radical y se muda a la ciudad de La Plata, donde el clima de movilización estudiantil lo impulsa a inscribirse en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata, obteniendo el título de abogado en 1927.

En 1928 se casa con Indalia Ponzetti, con quien tendrá tres hijos: Lía Elena, Osvaldo y Enrique. Ese mismo año, Balbín participa activamente en la campaña que llevará por segunda vez a la Presidencia de la Nación a Hipólito Yrigoyen, y durante ese gobierno es designado Fiscal del Crimen por la intervención federal de la provincia de Mendoza.

Al poco tiempo vuelve a La Plata y en 1930, año en que José Félix Uriburu derroca a Yrigoyen mediante un golpe de estado, es electo presidente del Comité de la Sección Primera de La Plata. En 1931 el gobierno de facto convoca a elecciones en la provincia de Buenos Aires y Balbín es electo diputado provincial y Honorio Pueyrredón gobernador, sin embargo, como el triunfo radical no estaba en los planes de la dictadura de Uriburu las elecciones son anuladas.

Durante la década del treinta Balbín desarrolla una intensa actividad política en contra del fraude y en 1940 es electo nuevamente diputado provincial, sin embargo, renuncia a su banca en repudio al fraude escandaloso que caracterizaron a esos comicios. En 1945, en concomitancia con el liderazgo intransigente del cordobés Amadeo Sabattini, participa en la fundación del Movimiento de Intransigencia y Renovación (MIR) junto a Arturo Frondizi, Crisólogo Larralde, Oscar Alende, Moisés Lebensohn, y otros dirigentes.

Balbín en prisión (año 1950).En 1946 es electo diputado nacional y preside el llamado "Bloque de los 44". Su actuación parlamentaria opositora al gobierno de Juan Domingo Perón le depara persecución política y judicial, hasta que es expulsado del Congreso en 1949 y encarcelado en el penal de Olmos, en La Plata. En 1950 es candidato a Gobernador de la provincia de Buenos Aires y vuelve a ser encarcelado el mismo día de los comicios. A fines de ese año, el presidente Perón lo indulta, sin embargo Balbín rechaza la medida debido a que el proceso penal aún no había producido sentencia.

Ya en libertad, la Convención Nacional de la UCR lo elige como candidato a Presidente de la Nación, en 1951, acompañado por Arturo Frondizi como candidato a Vicepresidente, elección en que se impone nuevamente Juan Domingo Perón, y en 1954 vuelve a ser encarcelado.

En 1955 el gobierno peronista es depuesto por el golpe conocido como Revolución Libertadora. Derrocado el peronismo, las diferencias internas entre los tres grandes sectores internos del radicalismo -el MIR, el Movimiento de Intransigencia Nacional (MIN, sabbatinista) y el unionismo- se ahondan. Arturo Frondizi, que había llegado a la presidencia del Comité Nacional de la UCR en 1954, se disponía llegar a la presidencia de la Nación. Tras la ruptura entre Frodizi y el unionismo y el sabbatinismo, es el propio MIR el que se fractura, dividiéndose el radicalismo en 1957 entre Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) que había proclamado las candidaturas de Arturo Frondizi y Alejandro Gomez, y la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP) cuyo primer comité nacional presidió Crisólogo Larralde y que llevó como candidato a la presidencia de la Nación a Balbín, quien es electo candidato a presidente para las elecciones de 1958, acompañado por el ex gobernador de Córdoba Santiago del Castillo como candidato a vicepresidente. En esa oportunidad triunfa Frondizi con el apoyo de los votos que aún respondían a Perón, ante la proscripción de su fuerza política.

En 1959 Balbín es electo presidente del comité nacional de la UCRP, marcando una dura oposición al gobierno de Frondizi, al juzgaba apartado de los idearios del radicalismo. Desde la UCRP se impulsaba la figura de Crisólogo Larralde, cuyo prestigio podría reunificar al radicalismo. Candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires para las elecciones convocadas en marzo de 1962, Larralde muere durante la campaña y el radicalismo del pueblo obtiene el tercer lugar. Tras él derrocamiento de Frondizi, Balbín impulsa la candidatura de Arturo Illia -gobernador electo de Córdoba en 1962- para las elecciones de julio de 1963, siendo electo presidente de la Nación junto a Carlos Perette como vicepresidente. Balbín no pudo evitar desde el partido el progresivo aislamiento del gobierno radical, acosado por el sindicalismo peronista y las corporaciones económicas, que finalmente propiciaron el golpe de estado de junio de 1966 que encabezó el generalJuan Carlos Onganía. Balbín dirá, en una autocrítica, "el pueblo no sabía que estabamos haciendo los radicales".

En ese período, Balbín impulsa junto a otros partido políticos entre los que se contaba el peronismo, el socialismo, el conservadurismo popular, "La Hora del Pueblo", iniciativa que reclama un retorno a la legalidad y que se manifiesta mediante un documento titulado "Sin solución política es impensable una solución económica".

El histórico abrazo de Balbín y Perón en Buenos Aires, 1972.En 1972 Balbín fundó la corriente interna Línea Nacional y luego de derrotar en las elecciones internas a Raúl Alfonsín, nuevamente es candidato a presidente, acompañado en la fórmula por Eduardo Gamond. A fines de ese año, Perón retorna brevemente al país y se reúne con Balbín, ocasión en que los dos líderes se comprometen a zanjar diferencias históricas y preservar la unidad de las fuerzas populares. El 11 de marzo de 1973 nuevamente se impondría el peronismo con la fórmula Héctor Cámpora - Vicente Solano Lima.

A fines de 1973, y tras el regreso definitivo de Perón a la Argentina, el gobierno renuncia y se convoca nuevamente a elecciones, ocasión en que Balbín representaría por última vez a su partido como candidato presidencial, esta vez acompañado por Fernando de la Rúa. Perón se impone en los comicios acompañado por su esposa, María Estela Martínez como vicepresidente.

El 1 de julio de 1974 muere Perón y Balbín le dedica una sentida despedida, aunque alrededor de esta fecha fue cuando más cerca estuvo de llegar a la Presidencia, según cuenta Gustavo Caraballo y por deseo del mismo Perón. Durante 1975 y principios de 1976 los esfuerzos de Balbín estuvieron empeñados en evitar un golpe militar, pero el 24 de marzo de 1976, con el derrocamiento de la presidente María Estela Martínez comienza el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Sin embargo es también conocida su frase "hay que aniquilar a la guerrilla fabril", en medio de la huelga general de 1975, cuando la capacidad operativa y política de las organizaciones guerrilleras, estaban acabadas ya para 1974, lo que es posible leer como llamamiento hacia la represión masiva hacia los sectores clasistas del movimiento obrero de los años `70.

Durante esta dictadura el Proceso de Reorganización Nacional estableció un régimen de terrorismo de estado que causó decenas de miles de desaparecidos, torturados y exiliados. La actividad de los partidos políticos fue suspendida. Las organizaciones de derechos humanos criticaron duramente la posición de Balbín ante la violación masiva de los derechos humanos[cita requerida]. Por su parte el dirigente radical Luis Brasesco -abogado defensor de presos políticos durante la década del '70- ha justificado los contactos de Balbín con los militares de la dictadura sosteniendo que tenían como fin salvaguardar las vidas de militantes de la Juventud Radical y Franja Morada y que expresaba esa intención diciendo que de su silencio dependían vidas. En el mismo sentido, en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros, ante la insistencia de un periodista acerca de los desaparecidos, expresó:

Usted ocupése de los muertos, que a mi me duelen, pero yo me ocupo de los vivos, para que no mueran.
También en el tema del conflicto por las islas Picton, Nueva y Lennox tenía paradójicas coincidencias con el discurso de los “duros” del Ejército y la Marina:

Históricamente, la Argentina ha sido excesivamente generosa en sus planteos de límites y ha regalado mucho territorio; de lo que se trata ahora es de saber si los chilenos pueden haber avanzado tanto como para que el Pacífico se transforme en Atlántico. Nosotros estamos aquí para decirles que no.
En 1980 impulsó el lanzamiento de la Convocatoria Multipartidaria, una coordinación de los partidos democráticos más importantes que abrió camino a la democratización del país. Finalmente, el 9 de septiembre de 1981 falleció en La Plata. Su entierro se convirtió en un acto político multitudinario pese a estar prohibidas las manifestaciones políticas.

lunes, 26 de julio de 2010

ELLOS LUCHARON PARA QUE EL PUEBLO LLEGUE AL PODER.

Manifiesto de la Junta Revolucionaria del Parque, 26 de Julio de 1890.
Al Pueblo:


El patriotismo nos obliga a proclamar la revolución como recurso extremo y necesario para evitar la ruina del país. Derrocar un gobierno constitucional, alterar sin justo motivo la paz pública y el orden social, sustituir el comicio con la asonada y erigir la violencia en sistema político, sería cometer un verdadero delito de que nos pediría cuenta la opinión nacional. Pero acatar y mantener un gobierno que representa la ilegalidad y la corrupción; vivir sin voz ni voto la vida pública de un pueblo que nació libre; ver desaparecer día por día las reglas, los principios, las garantías de toda administración pública regular, consentir los avances al tesoro, la adulteración de la moneda, el despilfarro de la renta; tolerar la usurpación de nuestros derechos políticos y la supresión de nuestras garantías individuales que interesan a la vida civil, sin esperanza alguna de reacción ni de mejora, porque todos los caminos están tomados para privar al pueblo de gobierno propio; y mantener en el poder a los mismos que han labrado la desgracia de la república; saber que los trabajadores emigran y que el comercio se arruina, porque, con la desmonetización del papel, el salario no basta para las primeras necesidades de la vida y se han suspendido los negocios y no se cumplen las obligaciones; soportar la miseria dentro del país y esperar la hora de la bancarrota internacional que nos deshonraría ante el extranjero; resignarse y sufrir todo fiando nuestra suerte y la de nuestra posteridad a lo imprevisto y a la evolución del tiempo, sin tentar el esfuerzo supremo, sin hacer los grandes sacrificios que reclama una situación angustiosa y casi desesperada, sería consagrar la impunidad del abuso, aceptar un despotismo ignominioso, renunciar al gobierno libre y asumir la más grave responsabilidad ante la patria, porque hasta los extranjeros podrían pedirnos cuenta de nuestra conducta, desde que ellos han venido a nosotros bajo los auspicios de una constitución que los ciudadanos hemos jurado y cuya custodia nos hemos reservado como un privilegio, que promete justicia y libertad a todos los hombres del mundo que vengan a habitar el suelo argentino.

La Junta Revolucionaria no necesita decir al pueblo de la nación y a las naciones extrañas los motivos de la revolución, ni detallar cronológicamente todos los desaciertos, todos los abusos, todos los delitos, todas las iniquidades de la administración actual. El país entero está fuera de quicio, desde la Capital hasta Jujuy. Las instituciones libres han desaparecido de todas partes: no hay república, no hay sistema federal, no hay gobierno representativo, no hay administración, no hay moralidad. La vida política se ha convertido en industria lucrativa.

El presidente de la república ha dado el ejemplo, viviendo en la holgura, haciendo la vida de los sátrapas con un menosprecio inaudito por el pueblo y con una falla de dignidad que cada día se ha hecho más irritante. Ni en Europa ni en América podía encontrarse en estos tiempos un gobierno que se le parezca; la codicia ha sido su inspiración, la corrupción ha sido su medio. Ha extraviado la conciencia de muchos hombres con las ganancias fáciles e ilícitas, ha envilecido la administración del Estado obligando a los funcionarios públicos a complacencias indebidas y ha pervertido las costumbres públicas y privadas prodigando favores que representan millones. El mismo ha recibido propinas de cuanto hombre de negocio ha mercado en la nación, y forma parte de los sindicatos organizados para las grandes especulaciones, sin haber introducido capital ni idea propia, sino la influencia y los medios que la constitución ponía en sus manos para la mejor administración del Estado. En cuatro años de gobierno se ha hecho millonario, y su fortuna acumulada por tan torpes medios se exhibe en bienes valiosísimos cuya adquisición se ha anunciado por la prensa. Su participación en los negocios administrativos es notoria, pública y confesada. Los presentes que ha recibido, sin noción de la delicadeza personal, suman cientos de miles de pesos y constan en escrituras públicas, porque los regalos no se han limitado a objetos de arte o de lujo; han llegado a donaciones de bienes territoriales, que el público ha denunciado como la remuneración de favores oficiales. Puede decirse que él ha vivido de los bienes del Estado y que se ha servido del erario público para constituirse un patrimonio propio. Su clientela le ha imitado; sujetos sin profesión, sin capital, sin industria, han esquilmado los bancos del Estado, se han apoderado de las tierras públicas, han negociado concesiones de ferrocarriles y puertos y se han hecho pagar su influencia con cuantiosos dineros.

En el orden público ha suprimido el sistema representativo hasta constituir un Congreso unánime sin discrepancia de opiniones, en el que únicamente se discute el modo de caracterizar mejor la adhesión personal, la sumisión y la obediencia pasiva. El régimen federativo ha sido escarnecido; los gobernadores de provincia, salvo rara excepción, son sus lugartenientes; se eligen, mandan, administran y se suceden según su antojo: rendidos a su capricho. Mendoza ha cambiado en horas de gobernador como en los tiempos revueltos de la anarquía. Tucumán presenció una jornada de sangre, fraguada por la intriga para incorporarla al sistema del monopolio político; no ha habido elección de gobernador que no haya sido otra cosa que un simple acto de comercio. Entre Ríos, bajo la ley marcial, acaba de recibir la imposición de un candidato resistido por la opinión pública. Córdoba ha sido el escenario de un juicio político inventado para arrojar del gobierno a un hombre de bien: hoy día es un aduar; la sociedad sobrecogida vive con los sobresaltos de los tiempos de Bustos y Quiroga. Las demás provincias argentinas están reducidas a feudos: Salta, la noble provincia del norte, ha sido enfeudada y enfeudadas están igualmente al presidente, Santiago y Corrientes, La Rioja, Jujuy, San Luis y Catamarca. Jamás argentino alguno ejerció mando más ofensivo ni más deprimente para las leyes de una nación libre.

En el orden financiero los desastres, los abusos, los escándalos, se cuentan por días. Se han hecho emisiones clandestinas para que el Banco Nacional pague dividendos falsos, porque los especuladores oficiales habían acaparado las acciones y la crisis sorprendió antes de que pudieran recoger el botín. El ahorro de los trabajadores y los depósitos del comercio se han distribuido con mano pródiga en el círculo de los favoritos del poder que han especulado por millones y han vivido en el fausto sin revelar el propósito de cumplir jamás sus obligaciones. La deuda pública se ha triplicado, los títulos a papel se han convenido, sin necesidad, en títulos a oro, aumentando considerablemente las obligaciones del país con el extranjero; se han entregado a la especulación más de cincuenta millones de pesos oro que había producido la venta de los fondos públicos de los bancos garantidos, y hoy día la nación no tiene una sola moneda metálica y está obligada al servicio en oro de más de ochenta millones de títulos emitidos para ese fin; se vendieron los ferrocarriles de la nación para disminuir la deuda pública, y realizada la venta se ha despilfarrado el precio; se enajenaron las obras de salubridad, y en medio de las sombras que rodean ese escándalo sin nombre, el pueblo únicamente ve que ha sido atado, por medio siglo, al yugo de una compañía extranjera, que le va a vender la salud a precio de oro; los bancos garantidos se han desacreditado con las emisiones falsas; la moneda de papel está depreciada en doscientos por ciento y se aumenta la circulación con treinta y cinco millones de la emisión clandestina, que se legaliza, y con cien millones, que se disfrazan con el nombre de bonos hipotecarios, pero que son verdadero papel moneda, porque tienen fuerza cancelatoria; cuando comienza la miseria se encarece la vida con los impuestos a oro; y después de haber provocado la crisis más intensa de que haya recuerdo en nuestra historia, ha estado a punto de entregar fragmentos de la soberanía para obtener un nuevo empréstito, que también se habría dilapidado, como se ha dilapidado todo el caudal del Estado.

Esta breve reseña de los agravios que el pueblo de la nación ha sufrido, está muy lejos de ser completa. Para dar idea exacta sería necesario formular una acusación circunstanciada y prolija de los delitos públicos y privados que ha cometido el jefe del Estado contra las instituciones, contra el bienestar y el honor de los argentinos. El pueblo la hará un día y requerirá su castigo, no para de que no se puede gobernar la república sin responsabilidad y sin honor.

Conocemos y medimos la responsabilidad que asumimos ante el pueblo de la Nación; hemos pensado en los sacrificios que demanda un movimiento en el que se compromete la tranquilidad pública y la vida misma de muchos de nuestros conciudadanos; pero el consejo de patriotas ilustres, de los grandes varones, de los hombres de bien, de todas las clases sociales, de todos los partidos, el voto íntimo de todas las provincias oprimidas, y hasta el sentimiento de los residentes extranjeros, nos empuja a la acción y sabemos que la opinión pública bendice y aclama nuestro esfuerzo, sean cuales fueren los sacrificios que demande.

El movimiento revolucionario de este día no es la obra de un partido político. Esencialmente popular e impersonal, no obedece ni responde a las ambiciones de círculo u hombre público alguno. No derrocamos el gobierno para separar hombres y sustituirlos en el mando; lo derrocamos para devolverlo al pueblo a fin de que el pueblo lo reconstituya sobre la base de la voluntad nacional y con la dignidad de otros tiempos, destruyendo esta ominosa oligarquía de advenedizos que ha deshonrado ante propios y extraños las instituciones de la república. El único autor de esta revolución, de este movimiento sin caudillo, profundamente nacional, larga, impacientemente esperada, es el pueblo de Buenos Aires que, fiel a sus tradiciones, reproduce en la historia una nueva evolución regeneradora que esperaban anhelosas todas las provincias argentinas.

El ejército nacional comparte con el pueblo las glorias de este día; sus armas se alzan para garantir el ejercicio de las instituciones. El soldado argentino es hoy día, como siempre, el defensor del pueblo, la columna más firme de la constitución, la garantía sólida de la paz y de la libertad de la república. La Constitución es la ley suprema de la Nación, es tanto como la bandera, y el soldado argentino que la dejara perecer sin prestarle su brazo, alegando la obediencia pasiva, no sería un ciudadano armado de un pueblo libre, sino el instrumento o el cómplice de un soberano déspota. El ejército no mancha su bandera ni su honor militar, ni su bravura, ni su fama, con un motín de cuartel. Sus soldados, sus oficiales y sus jefes han debido cooperar y han cooperado a este movimiento, porque la causa del pueblo es la causa de todos; es la causa de los ciudadanos y del ejército; porque la patria está en peligro de perecer y porque es necesario salvarla de la catástrofe. Su intervención contendrá la anarquía, impedirá desórdenes, garantizará la paz. Esa es su misión constitucional y no la tarea oscura, poco honrosa, de servir de gendarmería urbana para sofocar las libertades públicas.

El período de la revolución será transitorio y breve; no durará sino el tiempo indispensable para que el país se organice constitucionalmente. El gobierno revolucionario presidirá la elección de tal manera que no se suscite ni la sospecha de que la voluntad nacional haya podido ser sorprendida, subyugada o defraudada. El elegido para el mando supremo de la nación será el ciudadano que cuente con la mayoría de sufragios, en comicios pacíficos y libres, y únicamente quedarán excluidos como candidatos los miembros del gobierno revolucionario, que espontáneamente ofrecen al país esta garantía de su imparcialidad y de la pureza de sus propósitos.


Por la Junta Revolucionaria Leandro N. Alem, Aristóbulo del Valle, Mariano Demaría, Mariano Goyena, Juan José Romero, Lucio V. López

domingo, 25 de julio de 2010

UN MÉTODO ACEPTABLE SI AYUDA A LA VERDAD

Por Ricardo Gil Lavedra, jurista y Diputado Nacional de la UCR. Publicada en el diario La Nación

Cualquiera que sea el mérito de la decisión judicial que confirmó el procesamiento de Macri, debe respetársela cabalmente. Supone la probabilidad de que el jefe de gobierno haya cometido, según los jueces, un delito muy grave.

Si bien no puede descartarse, por sus antecedentes, que el gobierno nacional tenga algo que ver con el asunto, no puede admitirse seriamente una defensa basada exclusivamente en esa presunción, sin elementos concretos que la sustenten.

Dado que no es posible dilucidar rápidamente los hechos en sede judicial y que tampoco puede tolerarse, de modo silente, que subsista tan seria sospecha sobre el jefe de gobierno, el esclarecimiento de los sucesos por la Legislatura aparece como una exigencia ineludible.

La vía del "autojuicio" es heterodoxa. El juicio político sólo debería iniciarse en casos extremos, por la inestabilidad institucional que acarrea. No es, como el voto de censura en los regímenes parlamentaristas, un hecho natural dentro del sistema político, sino que resulta en alguna medida traumático, porque en el presidencialismo el titular del Poder Ejecutivo es elegido por la voluntad popular. El juicio político es un mecanismo de control al que sólo debe apelarse si median causas graves.

Además, no parece que Macri se esté imputando a sí mismo la comisión de delitos o mal desempeño en sus funciones, sino que intenta emplear este mecanismo para obtener una suerte de voto de confianza, como interpretará el rechazo del juicio político si no se alcanzan en la Legislatura las severas mayorías necesarias para impulsar y resolver su destitución.

Ahora bien, enredarse en una discusión acerca de si corresponde uno u otro procedimiento podría resultar engorroso, largo y frustrante. Asumida la decisión del macrismo de promover el juicio político, razones prácticas aconsejan no obstaculizar esa vía, que no es la ideal, pero tampoco es inconstitucional. Por un camino o por otro, lo importante es generar un ámbito para la dilucidación de la verdad.

Se alega que el oficialismo tiene mayoría para bloquear un resultado adverso. La objeción es retórica: hubiera contado con esa posibilidad en una comisión investigadora. El macrismo no podrá decidir, sin asumir un costo político de proporciones, de espaldas a lo que surja de la averiguación pública de los hechos.

Todo lo dicho supone una búsqueda sincera de la verdad. Cualquier manipulación que trasunte un montaje, un escenario prearmado, una farsa destinada sólo a conjurar los daños políticos del procesamiento producirá los efectos contrarios. Frustrará los reclamos de la sociedad y robustecerá las sospechas acerca de la conducta del jefe de gobierno.

Aun cuando pueda pensarse que estamos frente a una sobreactuación, una evaluación serena de los hechos indica que la decisión de promover un juicio político asume la gravedad de la imputación que efectuó la Justicia: ser miembro de una asociación ilícita destinada a efectuar escuchas ilegales, comprometiendo los recursos de la ciudad.

En términos institucionales, lo positivo es que el órgano constitucional y políticamente habilitado para ello pueda decidir acerca de los hechos y, sobre todo, que el pueblo de la ciudad pueda saber la verdad de lo que pasó, oculta entre tantas acusaciones cruzadas, y formar su propio e inapelable juicio.

viernes, 23 de julio de 2010

LA MENTIRA SIN JUBILACIÓN

Miguel Ángel Giubergia es diputado nacional de la UCR y vicepresidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Para El Cronista

La discusión sobre el proyecto de la oposición de otorgar el 82% móvil para la jubilación mínima ha dejado en evidencia el doble discurso que siempre acostumbra presentar el gobierno nacional. Dada la importancia del tema y lo justo de la iniciativa, la friolera de cuatro ministros del gobierno y el Director del Anses se vieron obligados a sostener posturas contradictorias con las que ellos mismos han venido manteniendo en temas económicos.

Por un lado, el Ministro del Interior sostuvo que el aumento a los jubilados es inflacionario. Ante esto surgen varias dudas, ¿Cómo puede se puede explicar que por una parte el fuerte aumento del gasto en infraestructura, seguridad social, subsidios o la misma asignación universal por hijo no se lo considere inflacionario y ante esta propuesta salten voces histéricas en su contra?.

Si los otros gastos no son la fuente de la evidente y creciente inflación que enfrenta la población todos los días, tampoco lo puede ser este ajuste de haberes. La razón de la queja se basa en que la iniciativa no partió desde el Ejecutivo. Ese es el único y verdadero motivo.

Si de aumentos injustificados de gastos hablamos, busquemos las causas en los aumentos que se dan en la SIDE, que se duplicó durante el gobierno kirchnerista, o en los sobre precios de las obras públicas, en las importaciones de gas oil, en el fútbol para todos y en los innecesarios gastos fastuosos en publicidad oficial.

En tanto, el Ministro de Economía, que debería ser la voz de la lógica económica dentro del gobierno, manifestó que otorgar el 82% móvil es ‘sacarle recursos a los jubilados’. Por si Boudou no comprendió la propuesta, se está dando a los jubilados recursos que les corresponden, que deben aplicarse al sector, lo que no ha sido la práctica habitual de estos años de la Anses en el kirchnerismo, que destina enormes sumas a financiar todo tipo de actividades no relacionadas con los jubilados.

Una gran parte de los recursos de la Anses, que se gasta libremente el gobierno nacional sin control, corresponde por derecho propio y originario a las provincias, cedidos cuando se llevó adelante la reforma previsional del 92 y nunca devueltos a ellas por la firme oposición del gobierno nacional a esta medida.

Aníbal Fernández, con su habitual estilo, sostuvo que el proyecto de aumento a los jubilados es ‘bochornoso’ y los que elabora la oposición son ‘demenciales’. Su jefe Néstor Kirchner fue más lejos y vaticinó ‘que quebraría al país’.

Los kirchneristas se espantan con la movilidad jubilatoria, pero nunca se sonrojaron con la existencia de una embajada paralela en Venezuela, ni con el reparto pocos transparentes subsidios al transporte, ni que aparezca un Antonini Wilson con una valija llena de dólares, ni los negocios de Jaime, o los cuantiosos patrimonios de los secretarios de la presidente.

La estrategia del gobierno es dilatar los tiempos, desnaturalizar la discusión de fondo, que claramente en el caso del 82% móvil para los jubilados no está en la existencia de recursos que se saben abundantes, sino en la justicia y transparencia de su distribución. Es darle a los jubilados lo que merecen y que el poder ejecutivo se vea en la obligación moral de explicitar los motivos por los que una institución como la Anses, que dice que tiene un superávit de más de $ 15.000 millones al año, no puede otorgar ese beneficio, pero si puede dar dinero al Tesoro para financiar sin control cualquier otro tipo de gasto.

jueves, 22 de julio de 2010

QUE EL GOBIERNO DEJE DE SAQUEAR A LA ANSES

El jefe de senadores radicales, Gerardo Morales, le responde a Néstor Kirchner

“Néstor Kirchner debiera preocuparse más porque su gobierno deje de saquear a la ANSES ”, respondió el jefe de los senadores radicales, Gerardo Morales, a los dichos del ex Presidente sobre la financiación del piso del 82 por ciento del Salario Mínimo Vital y Móvil para las jubilaciones mínimas.

“Este gobierno, que quebró en dos al pueblo y se alimenta de divisiones y peleas entre argentinos, sabe que la plata está”, enfatizó el senador. “Considerando el superávit del Tesoro, por fuera del Presupuesto, más las transferencias del Banco Central no previstas presupuestariamente y las Reservas, los recursos alcanzan 90 mil millones de pesos para este año, de modo que se puede hacer frente sin desfinanciar ni poner en riesgo nada”, agregó el jujeño, quien apunto: “Es simplemente, justicia para los jubilados”.

El legislador, autor junto al socialista Rubén Giustiniani y los radicales Alfredo Martínez y Eugenio Artaza de la iniciativa que está en condiciones de ser tratada en el recinto de la Cámara alta que eleva al 82 por ciento del Salario Mínimo Vital y Móvil el piso de los haberes mínimos, destacó que “está demostrado que la ANSES puede financiar la recomposición de las mínimas. El proyecto que estamos considerando se asienta en datos objetivos”.

Morales también propuso que “sería saludablemente democrático que el diputado Néstor Kichner pudiera debatir en el Congreso la situación de las finanzas públicas. Estaría bien que pensara en usar su banca, y no el atril, para permitirse que alguien le conteste”.

domingo, 18 de julio de 2010

EL CAMPO AYUDÓ A LA OPOSICIÓN A ENCONTRAR EL CAMINO

A dos años del rechazo de la resolución 125. Por Ernesto Sanz

El debate por la resolución 125 generó un antes y un después en la política argentina reciente, sobre todo en el proceso que se inició tras la crisis político-institucional de fines de 2001. Esto fue así por varias razones. La primera es que le devolvió protagonismo al Congreso, que en los primeros años del kirchnerismo no había sido tenido en cuenta. La gente estaba más preocupada por conseguir algo de estabilidad, tener trabajo y subsistir que en lo que pasaba en el Parlamento.

Además, fue un momento bisagra para la relación del Gobierno con la oposición. La lucha del campo ayudó a la dirigencia política y sobre todo a los opositores a encontrar un rumbo que por sí solos no encontraban.

Por otro lado, la sociedad advirtió que podía ponerle límites al Gobierno y eso fue lo que pasó en las elecciones del 28 de junio del 2009: se produjo un rotundo rechazo en las urnas a los K. Por último, todo derivó en un equilibrio en la política argentina entre el oficialismo y la oposición y aparecieron nuevos referentes. Muchos de nosotros somos conocidos desde aquella madrugada histórica en la que la gente descubrió a Cobos.

A partir del 17 de julio de 2008 la UCR volvió a tener una chance con la ciudadanía. La gente se había olvidado de nosotros y desde ese momento se produjo un proceso de visualización; muchos vieron que habíamos estado sosteniendo un proceso de fuerte resistencia al kirchnerismo.

También el oficialismo comenzó a vivir nuevos tiempos. El Gobierno tuvo que extremar su modelo de presión y extorsión porque como ya no garantizaba el éxito a sus subordinados, reforzó el apriete.

Creo que hay un saldo residual y que el Gobierno no volverá a recuperar a grandes sectores de la sociedad que están en contra de su patología: el autoritarismo.

La ligazón del Gobierno con los sectores medios y moderados se cortó definitivamente y que aunque incentive leyes progresistas como el casamiento homosexual la gente sólo tendrá encuentros furtivos con él porque sabe que se apropia de banderas que no siente al solo efecto de sacar réditos políticos.

sábado, 17 de julio de 2010

SANZ ACOMPAÑÓ A BAZZE EN EL COMITÉ PROVINCIA DE BUENOS AIRES


Fue al asumir como nuevo presidente, en lugar de Daniel Salvador

El dirigente radical Miguel Bazze asumió hoy al frente del comité provincial de la UCR, con el respaldo del titular del partido, Ernesto Sanz.

En la sede del comité provincial, ubicado en Paseo Colón al 600 de la Ciudad de Buenos Aires, el acto comenzó pasadas las 19, en el salón de conferencias, colmado de gente.

Bazze convocó a sus correligionarios a "juntarse con el socialismo, la Coalición Cívica y el GEN".

Al asumir el cargo para el que fue electo en las internas partidarias del pasado 6 de junio, el dirigente platense reconoció el trabajo de su antecesor -presente en el acto-, Daniel Salvador, y aseguró que "la UCR tiene que trabajar para ser la mejor alternativa en 2011 a nivel nacional y provincial".

A su turno, Sanz coincidió en trabajar junto a los espacios que lideran Elisa Carrió, Margarita Stolbizer y Rubén Giustiniani.

"Tenemos la obligación de construir una alternativa de gobierno y demostrarle a la gente que podemos", resaltó el jefe partidario, y reconoció que la recuperación que tuvo la UCR en los último tiempos "tuvo más que ver con el contexto que con las virtudes" del espacio.

En tanto, mientras rememoró una frase del doctor en Ciencias Políticas Guillermo O’Donnell, con quien mantuvo un encuentro este jueves, debió interrumpirse, ya que a un fotógrafo le bajó la presión por el hacinamiento del lugar.

Del acto participaron el presidente de la Convención Nacional, Hipólito Solari Yrigoyen, los diputados nacionales Ricardo Alfonsin, Ulises Forte, Carlos Ulrich, Luisa Storani, (UCR), Gerardo Milman (GEN) y Ricardo Cuccovillo (PS); y el senador Gerardo Morales, entre otros dirigentes.

viernes, 16 de julio de 2010

SUMATE A LA UCR EN SANTA FE

El Instituto de Pensamiento y Formación Moisés Lebensohn y la Juventud Radical presentarán el sábado 17 de julio a las 16hs en el Club Social Sarmiento de la ciudad santafesina de Margarita el Programa Bienvenidos al Radicalismo.

Allí, los Equipos Técnicos Nacionales del Instituto se encargarán de presentar el programa que consta de una novedosa herramienta de formación política que combina soportes gráficos innovadores, plataformas web 2.0 y talleres participativos destinados a sumar y capacitar a las nuevas generaciones de militantes.


Además, la presentación del Instituto estará a cargo del Abg. Martín Bouvier y del Lic. Camilo Vedia, coordinador del programa.

Sumate a nuestro Programa y comenzá a prepararte para darle la bienvenida a miles de jóvenes que quieren hacer política.


pegale a kristina - pegale a los politicos

http://www.mygame.com/game/483619/playe/

0800 444 3583

Línea telefónica gratuita y anónima para la recepción de denuncias sobre hechos de violencia en el ámbito doméstico. También se brinda orientación ante casos de violencia y discriminación, se asesora sobre prevención comunitaria del delito y servicios que afecten la seguridad.

Ésta es una de las 141 medidas a nivel provincial durante los primeros 100 días de Gobierno.